Maestro: Calígula ―
Estoy aquí, Calígula. Yo fui el emperador romano y el asesino de los cristianos, y desde entonces, y por mis pecados, he sufrido todos los horrores de un infierno que no puedo describir. Baste decir que el infierno de la Biblia o de los que interpretan la Biblia, no es igual en sus tormentos y horrores al infierno por el que yo pasé. Os digo esto para que sepáis que todo hombre tendrá que pagar las penas por las malas acciones que realiza cuando está en la tierra, y como mis acciones fueron tan extremadamente malas mis penas fueron correspondientemente grandes.
Pero, gracias a Dios, he pagado mis penas y ahora disfruto de la felicidad del cielo cristiano, porque ahora soy un seguidor de ese Jesús, cuyos seguidores perseguí.